Miénteme otra vez, vuelve a decir que no te hago caso
y que te ignoro demasiado sólo para que vaya a abrazarte. Dime que soy boba por
creer que no me quieres y que estás harto de repetírmelo tanto. De repetir que
sólo soy yo y de que me quieres a mí. Hazme creer que soy la chica más perfecta
del mundo, que puedo hacer cualquier cosa porque si me caigo estarás tú para
cogerme antes de tocar el suelo. Sorpréndeme con detalles, de esos pequeños que
tanto me gustan. Déjame notitas con tonterías para que me ría mientras tú me
miras de lejos esperando que no te haya visto. Persígueme sin razón alguna para
que me pique, me “enfade” y luego vengas corriendo a pedirme perdón mientras te
ríes. Mírame fijamente a los ojos durante un buen rato sólo para que me sienta
incómoda y me ría de la vergüenza. Hazme reír con tus tonterías cuando esté
triste, quédate conmigo todo el tiempo que haga falta. Sé el último en
despedirse por las noches y el primero en saludarme por la mañana. Regálame las
mejores de tus sonrisas. Abrázame cuando tenga frío y préstame esas sudaderas y
camisetas tuyas que sabes que me encantan. Acaríciame el pelo y hazme
cosquillas mientras me dices que te encanto. Que no te importe ser tú mismo
conmigo, porque yo haré lo mismo. Así, con nuestras virtudes y con nuestros
defectos. Con nuestros vicios y nuestras tonterías. Sin preocuparse de qué
pensará el otro y olvidarse de los complejos por un momento. Que aunque estemos
una eternidad juntos, parezca que no hemos estado ni diez segundos uno al lado
del otro.
Y así, un día tras otro, sin cansarte ni un día de mí.
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